Postulantes

8 errores que cometen los recién egresados al buscar trabajo en Chile

Workondor · Septiembre 2026 6 min de lectura

Salir de la universidad y entrar al mercado laboral es un cambio de reglas que nadie te explica. Los errores que siguen no son de gente floja ni poco capaz: son de gente aplicando al mundo del trabajo la lógica que le funcionó en la universidad.

1. Postular a todo lo que aparece

La intuición dice que mientras más postulaciones, más probabilidades. En la práctica pasa lo contrario: cien postulaciones genéricas rinden menos que quince bien hechas.

Postular masivamente tiene un costo oculto. Te consume el tiempo que necesitarías para preparar bien las que sí importan, y te deja sin energía para hacer seguimiento. Además, cuando postulas a cargos que claramente no calzan con tu perfil, quemas tu nombre en esa empresa para procesos futuros.

Define tres o cuatro tipos de cargo que realmente te interesen y concéntrate ahí.

2. Mandar el mismo CV a todas partes

Es la consecuencia natural del error anterior. Un CV genérico se nota: habla de todo y no responde a nada de lo que pide el aviso.

No hace falta reescribirlo entero. Ajustar el resumen inicial, reordenar las habilidades según lo que pide la oferta y usar el vocabulario del aviso toma diez minutos y cambia por completo cómo se lee.

3. No investigar la empresa

Llegar a una entrevista sin saber a qué se dedica la empresa es la forma más rápida de quedar fuera. Y no basta con leer la sección "Nosotros" de la web.

Mira qué hicieron el último año, quiénes son sus competidores, si salieron en prensa. Con veinte minutos de lectura puedes hacer una pregunta que demuestre interés real, y eso pesa más de lo que crees en una decisión entre dos candidatos parecidos.

4. Esperar a que te llamen

Postulaste, quedaste atento al teléfono y pasaron tres semanas. Es la parte más desgastante de la búsqueda y también la más evitable.

La búsqueda de trabajo no termina cuando aprietas "enviar". Sigue con el seguimiento, con conversaciones, con pedir conversaciones informativas a gente que trabaja donde te gustaría trabajar. Estar sentado esperando alarga el proceso y te desgasta anímicamente.

5. No hacer seguimiento

Un correo corto una semana después de la entrevista, agradeciendo y reiterando interés, cuesta cinco minutos y te distingue de la mayoría, que no lo hace.

No es insistir. Es un correo, una vez, breve. Si pasan dos semanas más sin respuesta, puedes escribir una segunda vez preguntando por el estado del proceso. Después de eso, sigue adelante.

6. Subestimar el networking

La palabra suena a evento de corbata con tarjetas de presentación, y por eso mucha gente la descarta. Pero networking, en la práctica, es hablar con personas que hacen lo que tú quieres hacer.

Tus compañeros de carrera que ya están trabajando, los ayudantes que tuviste, un profesor con contactos en la industria, alguien que encontraste en LinkedIn y que estudió en tu misma universidad. Un mensaje pidiendo veinte minutos para preguntar cómo llegó a donde está tiene mejor tasa de respuesta de la que imaginas.

Una parte importante de los cargos se llena por referencia antes de publicarse. Si no estás en ninguna conversación, esas vacantes no existen para ti.

7. Pretensiones desalineadas con la realidad

Funciona en las dos direcciones y las dos hacen daño.

Pedir muy por encima del rango del cargo te saca del proceso sin conversación. Pedir muy por debajo genera dudas sobre cómo te valoras y fija un piso bajo para tus siguientes negociaciones.

Investiga rangos reales antes de dar un número. Revisar avisos del mismo cargo durante dos semanas te da una referencia bastante buena.

8. Llegar a la entrevista sin preparar

Hay cuatro preguntas que van a aparecer en casi todas las entrevistas: háblame de ti, por qué te interesa este cargo, cuáles son tus fortalezas y debilidades, y cuéntame de un problema que hayas resuelto.

Tener respuestas armadas —no memorizadas, armadas— para esas cuatro te cambia la entrevista. Sobre todo la última: piensa en dos o tres situaciones concretas de tu tesis, tu práctica o algún proyecto, y ten claro qué hiciste y qué resultó.

Y prepara preguntas para hacerles tú. Llegar sin ninguna comunica desinterés, aunque no sea cierto.

El error de fondo

Todos los anteriores comparten una raíz: tratar la búsqueda de trabajo como un trámite de volumen en lugar de un proceso de encaje. Mandar CVs es fácil y da sensación de avance. Investigar, ajustar y conversar es más lento y se siente menos productivo, pero es lo que efectivamente mueve la aguja.

Parte del problema es estructural: los portales tradicionales premian el volumen porque postular es gratis y toma dos clics. En Workondor lo planteamos al revés: la conexión existe solo cuando la empresa también te eligió, así que no hay postulaciones al vacío ni semanas de silencio esperando una respuesta que no va a llegar.

Sea cual sea el canal que uses, la lógica es la misma: menos postulaciones, mejor preparadas.

Busca de otra forma

En Workondor solo hay conexión cuando la empresa también te elige. Sin postular al vacío.

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