Te llamaron para una entrevista y es la primera de tu vida. Lo normal es que la cabeza se vaya de inmediato al peor escenario: quedarte en blanco, decir una tontera, que se note que nunca has trabajado.
Conviene sacarse un peso de encima antes de seguir leyendo: una entrevista de primer empleo no mide lo que ya sabes hacer. Mide si vale la pena enseñarte. Y eso se prepara.
Investiga la empresa antes de que te lo pregunten
Este es el paso que más candidatos se saltan y el que más rápido se nota. No necesitas un informe, necesitas poder explicar en dos frases a qué se dedica la empresa: qué vende exactamente, a quién se lo vende y hace cuánto existe. Decir "es una empresa de tecnología" no cuenta como respuesta.
Con media hora alcanza. Parte por el sitio web y sigue con su LinkedIn, mirando lo que publicaron los últimos meses: suele decir más que la página institucional. Si te dieron el nombre de quien te va a entrevistar, revisa su perfil también.
Y vuelve a leer el aviso al que postulaste subrayando los verbos: "coordinar", "analizar", "documentar". Esas palabras son las tareas reales del cargo y van a aparecer disfrazadas de pregunta.
Las preguntas que van a salir sí o sí
"Cuéntame de ti." No es tu biografía y no parte en el colegio. Un minuto y medio: qué estudiaste, qué parte de eso te interesa de verdad, qué hiciste que lo demuestre y por qué estás sentado ahí hoy. Termina en el presente, no en el pasado.
"¿Por qué esta empresa?" La peor respuesta posible es una que sirva igual para cualquier otra empresa. "Porque es líder en su rubro y quiero aprender" no dice nada. Nombra algo concreto que encontraste al investigar y conéctalo con lo que a ti te interesa hacer.
"¿Dónde te ves en cinco años?" Nadie espera un plan de vida. Quieren saber si la dirección que buscas tiene algo que ver con el cargo que están ofreciendo. Una respuesta honesta y con dirección funciona mejor que una ambiciosa e inventada.
"¿Cuál es tu mayor debilidad?" No uses la virtud disfrazada. "Soy muy perfeccionista" ya no engaña a nadie. Di algo real, chico y no crítico para el cargo, y sobre todo di qué estás haciendo al respecto. La segunda parte es la que importa.
Prepara estas respuestas en voz alta, no solo en la cabeza. Grábate una vez con el teléfono y vas a corregir la mitad de las cosas solo.
Cómo responder cuando no tienes experiencia
La regla básica: no empieces ninguna respuesta con "no tengo experiencia, pero...". Parte siempre por lo que sí hiciste.
Y sí hiciste cosas. La tesis o el proyecto de título es trabajo real: definiste un objetivo, resolviste problemas y entregaste con plazo. Lo mismo vale para una ayudantía, un voluntariado, un trabajo de verano o un cargo en el centro de alumnos.
Cuando cuentes uno de esos ejemplos, usa siempre el mismo orden: cuál era la situación, qué hiciste tú específicamente y cómo terminó. La segunda parte es donde la mayoría se cae, porque responde en plural cuando fue un trabajo grupal. Di "yo me encargué de", no "nosotros hicimos".
Si te preguntan por una herramienta que no manejas, dilo derecho y agrega el puente: qué usaste que se le parece y cuánto te demoraste en aprenderlo. Lo que no puedes hacer es inventar que la manejas, porque en un cargo junior lo van a descubrir la primera semana.
Lo que dice tu cuerpo mientras hablas
Siéntate derecho y con las manos a la vista, apoyadas en la mesa o sobre las piernas. Mira a los ojos mientras conversas, sin clavar la mirada: lo natural es sostenerla mientras hablas y soltarla de a ratos cuando piensas.
Los nervios salen por la velocidad y las muletillas. Si notas que hablas rápido, respira antes de contestar: el silencio de dos segundos que a ti te parece eterno, al otro lado no se nota.
Si la entrevista es por videollamada, sube el computador hasta que la cámara quede a la altura de tus ojos, mira al lente cuando hablas y no a tu propia imagen, busca una pared neutra y con luz de frente, y prueba el micrófono con alguien antes. Conéctate cinco minutos antes por si el link falla.
Cómo vestirse sin sobrepensarlo
La regla que funciona casi siempre: un punto más formal que el día a día de esa empresa. Si en su LinkedIn andan todos de polera, camisa sin corbata está bien. Si es banca, seguros o un estudio de abogados, formal completo.
Lo demás es sentido común: ropa limpia, planchada y que te quede bien. Evita estrenar zapatos ese día, el perfume fuerte y cualquier prenda que te obligue a estar acomodándotela. Si estás pendiente de tu ropa, no estás pendiente de la conversación.
Llega antes, pero no demasiado
Diez a quince minutos antes es lo correcto. Llegar con cuarenta incomoda a quien te recibe, porque nadie sabe qué hacer contigo.
Haz el trayecto el día anterior con hora punta incluida. Lleva cédula, dos copias impresas del CV, un cuaderno y un lápiz, y deja el teléfono en silencio antes de entrar al edificio.
Las preguntas que tienes que hacer tú
Al final te van a preguntar si tienes dudas. "No, ninguna" es la peor forma de cerrar una entrevista: comunica que el cargo te da lo mismo. Lleva tres o cuatro anotadas y usa las que no hayan quedado respondidas.
Algunas que funcionan bien: cómo se ve una semana típica en este cargo; cómo se van a dar cuenta de que a la persona le fue bien en los primeros tres meses; cómo está compuesto el equipo y con quién trabajaría directamente; si el cargo es nuevo o alguien lo ocupaba antes; cuáles son los siguientes pasos del proceso y en qué plazo.
Sobre el sueldo, si ellos no lo mencionan, la primera entrevista rara vez es el momento. Pero si te preguntan tu expectativa, ten un rango pensado antes de entrar.
Qué hacer después
Dentro de las siguientes 24 horas manda un correo corto de agradecimiento, cuatro o cinco líneas. Menciona algo específico de la conversación para que se note que fue escrito para ellos. Es un gesto simple que muy poca gente hace y por eso se recuerda.
Si te dieron un plazo y se cumplió sin noticias, escribe de nuevo dos o tres días hábiles después. Preguntar una vez por el estado del proceso no molesta a nadie, y el silencio tampoco es siempre un no: los procesos se atrasan por razones que no tienen que ver contigo.
Ayuda además llegar cuando la empresa ya mostró interés en tu perfil. En Workondor la conversación parte recién cuando hay match mutuo: la empresa te eligió y tú la elegiste. Es un punto de partida distinto al de mandar el CV a ciegas.
La primera entrevista siempre se siente rara. La segunda menos y la tercera casi nada. Lo único que no se puede preparar es la práctica, así que trata de que la primera no sea justo la del trabajo que más quieres.